Los océanos y los mares cubren más de dos tercios de la superficie terrestre y contienen el 97% del agua del planeta. Son una fuente importante de alimentos y de otros recursos naturales, incluidos los medicamentos, los biocombustibles y otros productos. Por lo tanto, el ambiente marino es una fuente importante de trabajo (pesca, turismo, etc.) y las zonas costeras son excelentes lugares para vivir y para realizar actividades de ocio. Sin embargo, los océanos, los mares y los recursos marinos están siendo cada vez más degradados por las actividades humanas que dañan la vida marina, socavan las comunidades costeras y afectan negativamente a la salud de las personas. El ODS 14 llama a conservar los océanos y asegurar su utilización sostenible a través de la aplicación del derecho internacional y el desarrollo de medidas para proteger los ecosistemas marinos y costeros, así como la prevención y la reducción de la contaminación marina.

Aunque no vivamos cerca del mar, todas las personas contribuimos a la degradación de la vida submarina: nuestros residuos forman islas flotantes de basura en varias partes del océano, nuestro comportamiento como consumidores/as de productos del mar puede contribuir a la sobrepesca, nuestra elección de destinos turísticos y de actividades puede tener impactos en los hábitats marinos. La toma de conciencia y la comprensión de la interacción entre las actividades humanas y los ecosistemas marinos puede ayudar a limitar el impacto humano: podemos comprar pescado obtenido de forma sostenible, podemos reducir nuestro uso de plástico, podemos seleccionar nuestro destino de vacaciones y participar en limpieza de playas. ¡Hay muchas maneras de involucrarse!

Áreas de acción

  • Dependencia del plástico

    Dependencia del plástico

    Uno de los objetivos del ODS 14 es la reducción de la contaminación marina para 2025. El plástico es uno de los principales residuos que terminan en el océano, vertido directamente al mar -por ejemplo de los barcos o de los equipos de pesca- o viene de la tierra y de las aguas residuales que acaban en el mar. Cada año aproximadamente 8 millones de toneladas de plástico llegan al mar. Los objetos de plásticos y microplásticos tienen un gran impacto medioambiental y económico. Cuando las aves, los peces y otros organismos marinos los ingieren pueden hacerse daño, morir o su reproducción puede disminuir a causa de la toxicidad. Toda la cadena alimentaria se ve afectada, desde los microorganismos hasta las personas. ¡Debemos repensar en nuestra dependencia del plástico si queremos salvar los mares y los océanos!
  • Pescado y marisco sostenible

    Pescado y marisco sostenible

    Para conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos es necesario también poner fin a la sobrepesca y a prácticas pesqueras destructivas o ilegales. Se estima que el 33% de las pesquerías mundiales están sobreexplotadas, mientras que el 60% están explotadas hasta los límites máximos de capacidad de pesca. La UE ha condenado la pesca ilegal por que agota las poblaciones de peces, destruye los hábitats marinos, distorsiona la competencia, perjudica injustamente a quienes pescan de manera legal y fragiliza a las comunidades costeras. ¡Como personas consumidoras podemos participar en la aplicación de las leyes que prohíben la pesca ilegal, la sobrepesca y otras prácticas pesqueras destructivas! En el ámbito local, deberíamos tomar decisiones respetuosas de los océanos cuando compremos o comamos productos del mar y consumirlos solo cuando lo necesitamos. Para empezar, es bueno aprender cuáles son las especies en peligro o seleccionar productos certificados.
  • Turismo costero sostenible

    Turismo costero sostenible

    Muchas comunidades locales y muchos sectores económicos están relacionados con el mar, incluido el turismo. El turismo marítimo y costero dependen de ecosistemas marinos sanos. Por lo tanto, la cuestión es pensar en cómo se puede combinar la protección de los ecosistemas marinos y costeros con el desarrollo turístico. El turismo en masa implica infraestructuras -puertos, aeropuertos, hoteles y otras infraestructuras turísticas- e impactos ecológicos -producción estacional de residuos, alto consumo de agua y energía, transportes locales, etc.- que ponen en peligro los ecosistemas marinos y costeros frágiles. También tiene un impacto en las pautas sociales, culturales y económicas de las comunidades locales. La reducción del impacto del turismo costero y la limitación de la perturbación de la vida silvestre están a cargo de las personas gestoras y profesionales del sector turístico, pero también es responsabilidad de las personas visitantes.
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