En el mundo hay suficiente agua dulce como para que todos sus habitantes puedan disponer de ella en cantidad y calidad suficiente para desarrollar una vida digna. Sin embargo, actualmente su distribución es desigual e injusta, y millones de personas se ven obligadas a vivir a diario en condiciones de extrema escasez de este recurso esencial, o bien a consumir agua contaminada o en mal estado. Se prevé que en 2050 al menos un 25% de la población mundial sufrirá escasez crónica de agua.

Esto afecta de manera directa a la salud de las personas, y por tanto también a su capacidad de desarrollo. Provoca desnutrición y enfermedades, especialmente a las personas más vulnerables, como menores o ancianos, y supone un gran obstáculo para el desarrollo de una vida autónoma y digna. El acceso al agua, en condiciones equitativas y seguras, supone, por tanto, un Derecho Humano universal que debe ser respetado y defendido como tal por todas las personas e instituciones.

El problema de la escasez y contaminación del agua se ve agravado por el cambio climático, que convierte cada vez más zonas del planeta en desiertos prácticamente inhabitables. A ello se suma la falta de infraestructuras de saneamiento y la proliferación de un sistema empresarial depredador y contaminante, que acapara recursos hídricos, y naturales en general, arrebatando a las comunidades más próximas su posibilidad de subsistencia más básica.

También hay que tener en cuenta que mujeres y menores son los encargados del abastecimiento de agua a sus comunidades, una tarea esencial que, sin embargo, resta importante tiempo al desarrollo de otras facetas de su vida, como la educación.

Es esencial que desde nuestra posición privilegiada seamos conscientes del enorme valor que tiene el agua y de la responsabilidad que tenemos en su cuidado y uso sostenible. El agua no se puede fabricar, nuestro planeta cuenta con una cantidad limitada de agua, y todos nosotros somos responsables de su uso y distribución.

Áreas de acción

  • Eficiencia hídrica

    Eficiencia hídrica

    Todas las personas usamos muchos litros de agua al día. Casi siempre sin ser conscientes de ello. Los usamos en nuestro consumo diario, para beber, ducharnos o lavarnos los dientes, pero también en nuestros electrodomésticos o en los de nuestra empresa o centro educativo. Afortunadamente hay una conciencia ambiental creciente, al menos en apariencia, que ha impulsado la fabricación de electrodomésticos con uso de agua más eficiente, y también se imparte una educación ambiental que tiende al ahorro de este recurso en el consumo diario. El objetivo de este área es medir la capacidad de ahorro y de consumo racional de agua que todas las personas tenemos en nuestra vida cotidiana en casa, en el trabajo o en el tiempo de ocio.
  • Contaminación del agua

    Contaminación del agua

    Nuestro modo de consumo deja tras de sí una gran cantidad de residuos y contaminación que acaban vertidos en fuentes de agua o en el mar. Esta situación afecta directamente a nuestra salud, ya que influye en la calidad de los alimentos que ingerimos y en la salubridad del ambiente en el que vivimos, pero también en la salud de nuestro planeta, por lo que resulta importante identificar los hábitos más contaminantes y tratar de reducirlos. Así, se puede hacer un análisis sobre el consumo de determinados productos (detergentes, lavavajillas, geles, etc.) conociendo su origen y los daños que su desecho provoca en el medio ambiente, sumados a la ingente cantidad de plásticos que usamos a diario y a la contaminación procedente de muchas industrias.
  • Huella hídricaWatervoetafdruk

    Huella hídricaWatervoetafdruk

    El agua es esencial para la vida de animales, plantas y personas, pero también lo es para producir y fabricar absolutamente todo lo que consumimos. Proponemos averiguar cuánta cantidad de agua se requiere para la producción de algunos alimentos -como el pan, las verduras o la carne- o de algunos productos -ropa, electrónica…-. Nos sorprendemos al comprobar la enorme cantidad de litros de agua que se requieren en la fabricación de todo lo que usamos. Esta “mochila hídrica” que acarrea todo los productos afecta directamente a la escasez de este recurso y a su injusta distribución y uso en el mundo. Es importante reflexionar acerca de ese agua “oculta” en nuestro consumo y que fomenta un sistema insostenible e irracional que afecta a las zonas y personas más vulnerables del planeta.
  • 1
  • 2
  • 3